¿Podría el ADN de un virus de millones de años tener la clave para las nuevas terapias contra la NF2?

(28/10/16) – La Dra. Sylwia Ammoun, investigadora principal de las Facultades de Medicina y Odontología de la Universidad de Plymouth, ha recibido apoyo de la organización de caridad para la niñez Action Medical Research, para investigar nuevos tratamientos farmacológicos para la neurofibromatosis tipo 2 (NF2), y el secreto puede estar en secuencias de ADN de virus que tienen millones de años.

La NF2 es una condición genética que afecta a alrededor de una de cada 35.000 personas en el Reino Unido. Tiende a ser diagnosticada durante la niñez y en la edad adulta temprana y resulta en que las personas desarrollan tumores benignos múltiples en el sistema nervioso.

Las opciones de tratamiento para la NF2 se limitan a la radiocirugía o la cirugía convencional e invasiva. La cirugía puede utilizarse para quitar la mayoría de los tumores, aunque lleva un riesgo de causar problemas, tales como sordera completa y debilidad facial. No puede implementarse cuando los tumores se localizan en múltiples sitios del sistema nervioso o en lugares donde la resección llevaría un riesgo excesivo de complicaciones neurológicas fatales.

La mayoría de las personas con NF2 desarrollan eventualmente pérdida significativa de la audición, deficiencia del habla, problemas con el equilibrio y, en algunos casos, parálisis.

Ammoun y sus colegas están investigando nuevos tratamientos farmacológicos para la NF2, diseñados no solo para encontrar una manera de detener o revertir el progreso de la condición, sino también para proporcionar a los pacientes una opción de terapia no invasiva y de riesgo reducido.

En las personas con NF2, la secuencia de ADN de un gen particular muta, y esto puede ser heredado o aparecer por casualidad antes del nacimiento. Este hecho da como resultado la incapacidad para producir una proteína supresora de tumores, llamada merlina.

El equipo de investigación hizo un descubrimiento emocionante mientras investigaba las células tumorales humanas. Encontraron que ciertas secuencias de ADN que se originaron a partir de virus que se insertaron en cromosomas humanos hace millones de años y que normalmente son inactivas, se activan en células tumorales NF2.

“Creemos que la inusual actividad de este ADN puede causar que las células tumorales NF2 puedan crecer”, dijo la Dra. Ammoun. “Hemos demostrado que algunos medicamentos, que se utilizan para tratar las infecciones virales, parecen bloquear la acción de este ADN y ralentizar el crecimiento de las células tumorales. Investigaremos más esto para ver si podremos desarrollar un muy necesario nuevo tratamiento de drogas para las personas con NF2”, añadió.

Y agregó: “Estamos inmensamente agradecidos a Action Medical Research por esta subvención vital que nos ayudará a acercarnos a encontrar la mejor droga para hacer frente a esta condición perniciosa y debilitante, que puede robar a los niños y adultos calidad de vida a una muy temprana edad”.

La Dra. Tracy Swinfield, directora de Investigación de Action…, dijo: “Miles de familias en todo el Reino Unido están haciendo frente al reto de cuidar a un niño con una afección que no tiene cura”. “En Action Medical Research, creemos apasionadamente en apoyar estudios que apunten a que se averigüe más acerca de las condiciones debilitantes como la NF2 y en que esto colabore con que los médicos desarrollen tratamientos eficaces. La Dra. Ammoun y su equipo se dedican a ayudar a los niños y jóvenes afectados por esta condición desgarradora y rara. Tenemos el placer de poder financiar este importante trabajo”, concluyó.

 

Artículo otiginal en inglés: https://www.eurekalert.org/pub_releases/2016-10/uop-cdf102516.php

Versión en español: Ana Varco para AMANDOS

Un fármaco huérfano para el tratamiento de pacientes con NF2

(13/9/16 – Branford, Connecticut, por GLOBE NEWSWIRE) – BioXcel, una compañía biofarmacéutica privada con sede en Connecticut, anunció hoy que la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA) le ha otorgado la designación de fármaco huérfano para BXCL101 en el tratamiento de la neurofibromatosis tipo 2 (NF2), una enfermedad huérfana con una significativa necesidad médica no cubierta. BXCL101 es la primera y única terapia sistémica que está siendo desarrollada para eliminar las lesiones existentes y prevenir la formación de nuevas lesiones orientada al mecanismo molecular de la fisiopatología de la NF2.

BXCL101 es una versión de un fármaco aprobado, el bortezomib, adaptado para su uso crónico en pacientes con NF2 tanto con un novedoso régimen de dosificación como con el criterio de prestación. La NF2 es una enfermedad rara asociada con trastornos neurológicos y alteraciones oftalmológicas causadas por tumores benignos del cerebro, la médula espinal y los nervios periféricos. BXCL101 es el primer candidato a fármaco descubierto por el uso de la plataforma BioXcel al que se le concede el estatus de medicamento huérfano por la FDA. BioXcel está avanzando el desarrollo clínico de BXCL101 y está explorando oportunidades de asociación a nivel mundial.

“La designación de fármaco huérfano de la Oficina de Desarrollo de Productos Huérfanos de la FDA (FDA’s Office of Orphan Products Development: OPDO) es un hito importante para BioXcel. Además, proporciona una validación de regulación crucial de nuestro modelo de negocio, para identificar candidatos clínicos que abordan áreas de alta necesidad médica no cubierta, e ir rápidamente hacia ensayos clínicos confirmatorios”, dijo el Dr. Vimal D. Mehta, CEO y presidente de BioXcel.

“BXCL101 representa una solución única para hacer frente a esta enfermedad rara y debilitante, cuyo tratamiento de referencia actual no es suficiente para satisfacer las necesidades del paciente”, agregó el Dr. Krishnan Nandabalan, presidente y CSO de BioXcel. “Creemos que BXCL101 tiene el potencial de mejorar significativamente la vida de los pacientes con NF2 y esperamos avanzar en su desarrollo, así como en el crecimiento de nuestra cartera terapéutica con fármacos candidatos adicionales”, expresó.

En virtud de la Ley de Medicamentos Huérfanos de EE.UU., la Oficina de Desarrollo de Productos Huérfanos de la FDA proporciona el estado y los incentivos especiales para fomentar el desarrollo de fármacos para enfermedades que afectan a menos de 200.000 personas en dicho país. Esta designación hace que BXCL101 sea elegible para un período de exclusividad de comercialización de siete años. Además, se ofrecen ciertos incentivos, incluidas las subvenciones federales, la consulta a las prioridades establecidas por la FDA en estudios clínicos, los créditos fiscales y una renuncia a las tasas de presentación PDUFA. La designación de medicamento huérfano no altera la norma reguladora ni los requisitos, plazos y procedimiento en la obtención de la aprobación de comercialización. La seguridad y eficacia de un medicamento deben establecerse mediante estudios adecuados y bien controlados.

Sobre BXCL101

BXCL101 es un inhibidor reversible de la actividad de tipo quimotripsina del proteasoma 26S en células de mamífero. El proteasoma 26S es un gran complejo de proteína que degrada las proteínas ubiquitinadas. Al revertir los efectos moleculares de m-NF-2, se espera que BXCL101 pueda impactar sobre las lesiones de schwannomas y meningiomas, que son los responsables de los aspectos debilitantes de la NF2. La Plataforma BioXcel de R&D, impulsada por la inteligencia artificial patentada y grandes algoritmos de datos, dejó al descubierto la compleja relación entre NF-2 y la ruta de ubiquitinación, lo cual fue confirmado por estudios preclínicos y los datos preliminares en humanos.

 

Artículo original en inglés: http://www.einnews.com/pr_news/344530804/bioxcel-s-bxcl101-receives-orphan-drug-designation-from-the-u-s-fda-for-the-treatment-of-patients-with-neurofibromatosis-type-2-nf2

 

Versión en español: Ana Varco para AMANDOS

El bevacizumab restaura la audición en algunos pacientes con NF2

(14/3/16) – En un pequeño estudio clínico con un fármaco contra el cáncer que detiene el crecimiento de los vasos sanguíneos, un puñado de personas con neurofibromatosis tipo 2 (NF2) y pérdida de audición recobraron la función auditiva.

Los resultados del estudio, hecho en colaboración con investigadores de la Universidad de Medicina Johns Hopkins, los Institutos Nacionales de Salud y el Hospital General de Massachusetts, fueron descritos en línea, el 14 de marzo del 2016 en la revista Clinical Oncology.

Se estima que una de cada veinticinco mil personas nace con NF2, un síndrome tumoral hereditario en el que prácticamente en todos los casos se avanza a la sordera debido a schwannomas vestibulares (tumores que crecen en los nervios responsables de la audición). Los tumores surgen de las células de Schwann que apoyan y aíslan los nervios. Estos tumores también pueden causar problemas de equilibrio y compresión del tronco cerebral.

“Nuestro estudio muestra que la pérdida de audición sufrida por lo menos en un subconjunto de estos pacientes no es permanente y que hay esperanza de revertirla”, dice Jaishri Blakeley, director del Johns Hopkins Comprehensive Neurofibromatosis Center y profesor asociado de neurología, neurocirugía y oncología en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. “Hicimos que la restauración auditiva, que cambia la vida, fuese nuestra medida prioritaria de éxito con este ensayo en lugar de depender de los resultados que no pueden afectar la vida de un paciente, tales como el cambio en el tamaño del tumor”, agrega.

Los schwannomas vestibulares emiten altos niveles de una proteína llamada VEGF, que promueve el crecimiento de los vasos sanguíneos, lo que alimenta los tumores. El bevacizumab reduce los niveles de VEGF en ciertos tipos de cáncer y en la denominada degeneración macular húmeda, una condición ocular cegadora. Debido a los efectos bien documentados de la droga, Blakeley y sus colegas pensaron que el fármaco podría reducir los tumores y mejorar la audición en pacientes con NF2.

Para el estudio, se trataron catorce pacientes (cuatro hombres y diez mujeres) de 14 a 79 años con pérdida progresiva de audición y NF2. Cada uno recibió 7,5 miligramos de bevacizumab por kilogramo de peso corporal, vía intravenosa, cada tres semanas durante cuarenta y ocho semanas, seguidas de veinticuatro semanas de observación (una dosis menor de lo que se da a los pacientes con cáncer).

Tres pacientes experimentaron acontecimientos adversos clínicamente importantes, muy probablemente, debido al tratamiento: la presión arterial alta en dos de ellos y el exceso de hematomas y sangrado en un tercero.

Todos los pacientes fueron sometidos a evaluaciones de la audición en el inicio de la prueba, y en las semanas 13, 25, 49, 60 y al final del estudio. La prueba pidió a los pacientes que repitieran cien palabras de una sílaba emitidas a través de auriculares en una habitación tranquila. Los puntajes de reconocimiento de palabras variaban de 0% si las palabras no se identificaban correctamente al 100% si todas las palabras lo eran.

Al inicio del estudio, la puntuación media de reconocimiento de palabras de todos los pacientes fue del 60% y solo cuatro pacientes poseían audición considerada “útil” por la Academia Americana de Otorrinolaringología. Cinco pacientes (36%) lograron una mejora sostenida de audición con el tratamiento y doce pacientes pasaron de audición inútil a útil en el oído afectado.

Ninguno de los pacientes experimentó una mayor pérdida de la audición durante el estudio, a pesar de que todos los pacientes tenían una pérdida progresiva de la audición en el inicio del estudio como requisito para matricularse. Todos los pacientes interrumpieron el tratamiento con bevacizumab después de doce meses para evaluar cuánto tiempo duró la ganancia auditiva. Cinco oídos mantuvieron esta mejora durante seis meses después de que la droga fuese detenida.

“Los resultados del ensayo, aunque limitados por el pequeño número de pacientes involucrados, sugieren que los pacientes pueden no necesitar dosis de la droga con la frecuencia que pueda ser necesaria para el cáncer y, también, que pueden ser capaces de hacer pausas en el tratamiento. Esto puede ayudar a reducir la frecuencia de efectos secundarios negativos y controlar los costos de atención médica a largo plazo”, explica Blakeley.

Para medir los cambios en el tamaño de sus tumores, los pacientes se sometieron a resonancias magnéticas del cerebro antes, durante y después del tratamiento. Seis pacientes (43%) mostraron una reducción en el tamaño de su schwannoma vestibular en más de un 20%. La reducción del tamaño del tumor no se correlacionó con la mejoría de la audición en el estudio.

“Hemos demostrado que el tamaño del tumor no afectó la función del nervio”, dice Blakeley. “El hecho de que la imagen se viera mejor, no se tradujo de forma fiable en la mejora de la audición”, añade.

Los investigadores están explorando ciertos biomarcadores que indican una respuesta a un fármaco que podría ser utilizado en los ensayos futuros para seleccionar mejor a los pacientes que responden al tratamiento. Se necesitan más ensayos clínicos para confirmar estos resultados.

Cada infusión intravenosa de bevacizumab cuesta hasta cinco mil dólares la dosis. La droga también causa efectos adversos, como la lenta cicatrización de las heridas, la presión arterial alta y el sangrado.

El bevacizumab se utiliza, sobre todo, para el tratamiento de los cánceres colorrectales y de pulmón, así como para ciertas enfermedades oculares, como la degeneración macular relacionada con la edad y la retinopatía diabética.

Citando los altos costos y los efectos secundarios potencialmente dañinos del bevacizumab, los investigadores advierten que el tratamiento no está listo para su uso general en todos los pacientes con pérdida auditiva debido a la neurofibromatosis. Sin embargo, este estudio puso la base para la identificación de los mejores candidatos para el tratamiento de NF2 con el fármaco y la dosis óptima.

 

Artículo original en inglés:

http://www.eurekalert.org/pub_releases/2016-03/jhm-adr031416.php

Versión en español: Ana Varco para AMANDOS

Implante podría brindar lágrimas de alegría a los afectados de ojo seco

(11/12/15, por Ben Coxworth) – Causado por la falta del fluido lagrimal apropiado, el síndrome del ojo seco es la enfermedad más común alrededor del mundo entre las afecciones oculares. Aunque muy raramente resulta en una pérdida completa de la visión, es doloroso y puede llevar a úlceras o cicatrices en la córnea. En este marco, podría haber una nueva esperanza para los que padecen esta condición, ya que científicos de la Universidad de Stanford –en Estados Unidos– han creado un implante que hace que el ojo produzca más lágrimas.

Desarrollado por un equipo liderado por el profesor Daniel Palanker (e inspirado por una idea proveniente del trabajo posdoctoral de Michael Ackerman), el dispositivo tiene 16 mm de largo, 4 mm de ancho y 2 mm de espesor.

En pruebas de laboratorio, fue implantado en la glándula lagrimal inferior de los ojos de conejos. Cuando fue activado de forma remota, el implante estimuló la glándula, lo que resultó en una producción de casi un 57% más de lágrimas. Los científicos tuvieron una mejor (y más duradera) respuesta cuando usaron el dispositivo para estimular la vía neural aferente de los animales –esto es el enlace entre el cerebro y las neuronas sensitivas en el ojo, las cuales provocan la respuesta lagrimal–.

No obstante, las proteínas y los lípidos contenidos en las lágrimas artificialmente inducidas todavía necesitan ser analizados. Esto es debido a que, en algunos casos de ojo seco, no es que no haya suficiente fluido lagrimal, sino que el que está presente tiene una mala consistencia.

El implante se encuentra actualmente bajo ensayos clínicos, con el fin de obtener la aprobación de la FDA. Palanker espera que si todo va bien, pueda estar disponible comercialmente dentro de un año.

Un documento sobre la investigación fue publicado hoy en la revista científica Journal of Neural Engineering.

 

Artículo original en inglés disponible en: http://www.gizmag.com/dry-eye-implant/40879/

Versión en español: Ana Varco para AMANDOS

Tratamiento con células madre actúa sobre las lesiones de la médula espinal en ensayos preclínicos

(23/11/15) – Cuando un golpe contundente daña la médula espinal, el sistema inmunológico del cuerpo puede ser a la vez amigo y enemigo. Al sentir la lesión, el sistema inmune envía una respuesta inflamatoria que se compone de células especializadas, llamadas macrófagos, para disponer del tejido muerto. Sin embargo, junto con los desechos y la sangre de la lesión inicial, los macrófagos también eliminan tejido sano, lo que resulta en un mayor tamaño de la lesión en el sitio de la herida y en la pérdida de función adicional de la médula espinal.

¿Y si fuera posible reducir el tamaño de la lesión en la médula espinal, y preservar así más de la función medular y del nervio?

Los científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad Case Western Reserve (CWRU) han demostrado que una familia de células madre terapéuticas, llamadas células progenitoras adultas multipotentes (MAPC, su sigla en inglés), disminuye las consecuencias del daño que provoca la segunda respuesta del sistema inmune en la función medular y preserva funciones que de otro modo se perderían. Sus conclusiones, que resultaron en mejoras significativas en la función motora y urinaria en animales de laboratorio, aparecieron en la edición del 19 de noviembre de Scientific Reports, una revista científica en línea, de los editores de la revista Nature.

El equipo de investigación, dirigido por Jerry Silver, médico y profesor de neurociencias en la CWRU, ha demostrado que las células MAPC tienen la capacidad de modular la conducta agresiva de los macrófagos: hacen que estos sigan proporcionando la limpieza de desechos necesaria, pero mostrándose menos perjudiciales para el tejido sano.

La investigación en el laboratorio de Silver, llevada a cabo por el autor principal Marc A. DePaul, también demostró que el tiempo es un factor en la promoción de una respuesta inmune positiva con las MAPC. Estas células fueron inyectadas en animales de laboratorio un día después de la lesión y viajaron primariamente a sus bazos, un depósito para los macrófagos inmaduros, resultando en una respuesta inmune de los macrófagos beneficiosos que ahorró más tejido de la médula espinal. En consecuencia, los animales que recibieron tratamiento demostraron notablemente mejorados el control motor de la pata trasera y la función urinaria. Se tarda aproximadamente un día para que el sistema inmune reconozca y luego comience a responder a una amenaza causada por lesión o enfermedad. Cuando se administraron las MAPC demasiado pronto (inmediatamente después de la lesión) o no fueron suministradas (grupo de control), los animales de laboratorio no recibieron ningún beneficio.

“Había una notable neuroprotección con los macrófagos más amigables”, dijo Silver. “La médula espinal era más grande, más sana, con mucho menos daño a los tejidos”, agregó.

Esta reciente investigación complementa un descubrimiento del laboratorio de Silver en el 2014, cuando los investigadores se dieron cuenta de que un compuesto que desarrollaron, el peptido intracelular sigma (ISP), mejora la plasticidad nerviosa y la regeneración después de una lesión de la médula espinal. El ISP restauró una función considerable a los animales de laboratorio en los que el compuesto se ensayó.

“Nuestro sueño para el futuro es la combinación de la neuroprotección de las MAPC con la capacidad neurogenerativa del ISP”, dijo el Dr. Silver. “Ambos pueden ser administrados sistémicamente, por lo que no hay necesidad de tocar la médula espinal. Ya está lo suficientemente dañada”, concluyó.

 

Artículo original en inglés disponible en: http://medicalxpress.com/news/2015-11-stem-cell-treatment-immune-response.html

Versión en español: Ana Varco para AMANDOS

 

 

 

¿Cómo funciona la terapia génica, este sistema que avanza para curar enfermedades?

(17/11/15, por Rita Zilhão, Facultad de Ciencias de Lisboa, Portugal) – En 1989 fue, con aprobación oficial, realizada la primera transferencia de genes en humanos. Desde entonces, han sido desarrolladas estrategias de transferencia de genes “saludables” hacia individuos afectados por enfermedades resultantes de alteraciones en las secuencias de los genes –mutaciones– como una tentativa de corrección de los daños causados en los genes mutados. Este proceso de cura mediante transferencia de genes se llama terapia génica. Así, en unos casos, para sustituir el efecto de la mutación, basta suministrar a las células una copia adicional, idéntica a la del gen mutado, pero que no contenga la mutación. En otros, sin embargo, si el producto del gen mutado es de alguna manera perjudicial para la célula, solo su remoción y sustitución por una copia sana resolverá el daño causado. Fue por esta cuestión de sustitución de un gen por otro que los científicos descubrieron que un sistema de defensa inmunológico adaptativo, que sucede de modo natural en bacterias, puede ser utilizado para modificar de un modo altamente específico genomas de organismos más desarrollados, como los mamíferos. El sistema, y esto va solo para su conocimiento y entretenimiento, se llama Clustered, regularly-interspaced, short palindromic repeats. Fácil, ¿no? Pero ya existe su acrónimo, y ese sí es muy fácil: CRISPR/Cas9.

De una manera muy sencilla, el sistema CRISPR posee esencialmente tres partes: una enzima –Cas9- que posee la particularidad de escindir las dos cadenas de moléculas de ADN, pero lo hace de modo específico, es decir, que corta una secuencia específica. ¿Cómo es que la enzima reconoce la referida secuencia? Porque en el sistema hay un segundo componente, una molécula de ARN que actúa como liga para guiar la ubicación específica en la que el corte debe llevarse a cabo. Le indica así a Cas9 dónde actuar. Por este motivo, se llama Guía de ARN (gRNA). Ahora, imagine que la molécula de ARN se ha diseñado a propósito para que el corte se produzca en la ubicación de la mutación que da lugar a la enfermedad. Sucede una interferencia con el gen endógeno mutado, que lleva a su corte por Cas9 y la célula no podrá sobrevivir. ¿Asunto resuelto? No, porque el objetivo no es matar las células. El objetivo es que las células obtengan el gen saludable. Aquí entra entonces en acción el tercer componente, que corresponde a la molécula de ADN que contiene el gen sano y que se espera que sustituya la secuencia de ADN correspondiente al gen mutado. ¿Cómo es esto posible? Porque la gran mayoría de los seres vivos –de modo más o de modo menos eficiente, según el caso– tienen la capacidad de intercambiar pedazos de ADN entre sí, siempre que contengan cierta homología entre ellos (semejanza, relativa a los nucleótidos que componen las moléculas de ADN). Esto se denomina recombinación homóloga. De acuerdo, vamos entonces a unir las piezas del rompecabezas: la porción de ADN que contiene el gen sano (el tercer componente) se recombina con el gen mutado, con el que mantiene muchas secuencias homólogas y se integra en el ADN genómico sustituyéndolo. Pero mientras que el gen mutado está sujeto a la interferencia arriba referida (gRNA + corte por Cas9), porque el gRNA es específico de la secuencia del gen mutado, el gen saludable, por su parte, que no posee la secuencia con la mutación, no es reconocido por el gRNA y, como tal, no es asimilado para ser cortado. Luego, las células en las que ocurrió la integración en el genoma del gen sano van no solo a sobrevivir, sino también a ¡ser sanas! ¡Uf! Espero haber logrado explicar…

Son innumerables las publicaciones en revistas científicas importantes en las que es bien evidente cómo ha sido la evolución de esta tecnología y de otros procesos celulares que han tenido aplicación en procedimientos que conducirían a la cura de enfermedades genéticas, como la fibrosis quística (FQ) y la distrofia muscular de Duchenne (DMD). Pese a que la metodología CRISPR tiene incontables aplicaciones, es indiscutible su contribución para la terapia génica que, a su ritmo, va dando sus pasos y haciéndose cada vez más una realidad concreta.

 

Artículo original en portugués disponible en: https://cientistasdescobriramque.wordpress.com/2015/11/17/mais-um-passo-em-frente-na-cura-de-doencas-por-terapia-genica-o-sistema-crispr/

Versión en español: Ana Varco para AMANDOS

Reemplazo de células del ojo para curar la ceguera

(14/8/15) – Cuando el búho voló, los ratones “ciegos” se escaparon. Esto fue posible gracias a una novedosa terapia génica que reprograma las células profundas en el ojo para que estas sean sensibles a la luz.

Después del tratamiento, los ratones corrieron cuando se reprodujo un video que mostraba el acercamiento de un búho, así como lo hicieron los ratones de visión normal. “Podría decirse que ellos estaban tratando de escapar, pero no lo sabemos a ciencia cierta”, sostuvo Rob Lucas, de la Universidad de Manchester, en el Reino Unido, colíder del equipo que desarrolló y prueba el tratamiento. “Lo que podemos decir es que ellos reaccionaron ante el búho de la misma manera que lo hicieron los ratones de visión normal, mientras que los ratones que no fueron tratados no hicieron nada”, agregó.

Esta es la mejor evidencia del equipo, hasta ahora, de que la inyección en los ojos de ratones ciegos del gen de un pigmento que detecta la luz puede ayudarlos a ver los objetos reales de nuevo.

Este enfoque pretende tratar todos los tipos de ceguera causados por bastones y conos (células receptoras de luz en el ojo) dañados o faltantes. La mayoría de las terapias génicas para tratar la ceguera hasta ahora se han centrado en la sustitución de genes defectuosos en raras y específicas formas de ceguera hereditaria, como la amaurosis congénita de Leber.

En el fondo

El nuevo tratamiento funciona al permitir que otras células que se encuentran más profundo dentro de la retina puedan captar la luz. Mientras que las células conos y bastones normalmente detectan la luz y convierten esto en una señal eléctrica, las células ganglionares y bipolares detrás de ellas son responsables de procesar estas señales y enviarlas al cerebro. Al dar a estas células la capacidad de producir su propio pigmento detector de luz, pueden, en cierta medida, compensar los receptores perdidos, o eso parece.

El equipo utilizó el gen humano para la creación de la rodopsina, el pigmento utilizado por las células bastones para detectar brillo. Se engancha esto a un “interruptor” genético que solo se convertiría en el gen dentro del ganglio y las células bipolares, y luego se inserta este ADN, a través de un virus, en los ojos de ratones cuyos conos y bastones habían sido destruidos.

Después del tratamiento, Lucas y sus colegas encontraron que los ratones notaban bastante bien objetos por su tamaño, aunque no tan bien como los ratones con visión. “Los ratones tratados podían discriminar barras blancas y negras, pero solo las que eran diez veces más gruesas que las avistadas por los ratones que podían ver”, explicó Lucas.

Tan solo simple luz

En intentos anteriores, los ratones solo podían notar objetos bajo luz extremadamente brillante, por lo que el nuevo hallazgo es crucial. “Nuestros ratones podrían responder a la luz ordinaria, el equivalente de mirar un monitor de la computadora en condiciones de iluminación de oficina normal”, señaló Lucas.

Esta es también la primera vez que un gen humano ha sido probado de esta manera. El virus que se utiliza para entregar la terapia génica ya está aprobado para su uso en seres humanos, y Lucas dice que espera comenzar los ensayos de un tratamiento en seres humanos en unos cinco años.

“Este es el ejemplo más efectivo hasta ahora del uso de la terapia génica para tratar la degeneración retinal avanzada”, manifestó Robin Ali, cuyo equipo de la University College London ha dado la terapia génica para las personas con amaurosis congénita de Leber.

Pero Robert Lanza, director médico de Ocata Therapeutics en Marlborourgh, Massachusetts, advierte que aún no se sabe cuánto tiempo podrían durar los efectos beneficiosos del nuevo tratamiento. Existe alguna evidencia de que la vista ha empezado a decaer en las personas con amaurosis congénita de Leber que fueron tratadas con terapia génica entre uno y tres años atrás.

Artículo original en inglés: https://www.newscientist.com/article/dn28047-gene-therapy-cures-blindness-by-replacing-vision-cells-in-eyes

Versión en español: Ana Varco para AMANDOS